Qué hacer en estos momentos

Qué hacer en estos momentos

De acuerdo a la realidad que estamos viviendo, sin conciencia (estar despiertos), de la pandemia mental y viral a nosotros, tenemos que atender realmente el primer criterio que todos decimos y no hacemos, salud, dinero y amor. Si estamos sanos, es porque nuestra mente está limpia y sana. Si nos contaminamos con el virus, es porque nuestra mente está contaminada con el miedo y se activa la enfermedad.

1) Virus.

Tu responsabilidad y compromiso con tu sanación es limpiar, higienizar y desinfectar tu mente. Eso se logra con un lenguaje o palabras impecables de ti mismo, como por ejemplo: Yo soy inteligente, Yo soy buena persona, Yo soy generoso, Yo tengo buenas intenciones. Si bien todos decimos, no lo hacemos. Por lo tanto, la vacuna eres tú. De cambiar todo tu lenguaje y perdonar tu maltrato para subir el campo vibratorio de tu sistema inmunológico y de esa manera ningún microrganismo puede entrar a tu materia orgánica. Esto determina tu bienestar y sanación.

El gran trabajo de protección individual, familiar, país, mundo es dejar de quejarse y hablar mal de todo y lograr bendecir o hablar bien de todo. Eso es hacer un cambio radical de las creencias que te han limitado a ser una persona agradecida por estar viva y sana.

2) Encierro, quedarse en casa.

Este es el momento y el tiempo para ubicar y reubicar la idoneidad de nuestros roles, de padres, hijos, esposos, etc. Esto significa que para mantener la protección y la salud, tenemos que viajar a recuerdos y momentos que nos hagan sonreír, mirando fotos o videos, incluso ordenar los recuerdos que están en alguna bodega o closet y que se hagan visibles.

También conversar, hablar y respetar la estructura de cada personalidad en esta nueva convivencia de pasar tantas horas juntos y valorar el que hacer de una casa: Limpieza, orden, comidas, etc. Mantener el encierro es la meta de activar todos tus recursos de tolerancia, paciencia, flexibilidad y buen trato, a pesar de lo difícil que pueda ser.

Programa una nueva convivencia con un horario simple y práctico. Ejemplo: Al levantarse hacer 5 minutos de respiración profunda y escuchar música de relajación. Luego, organizar la práctica del hacer completo de una casa con música y con baile. La mayor curación demostrada por el sicólogo Frank Lewlis dice que el baile fortalece la memoria y el corazón. El corazón alegre es buena medicina para cualquier virus. A la noche, podemos hacer una biografía de lo que estamos viviendo, sintiendo con los miedos y nuevos sueños porque si o si nos cambiará la vida, el país y el mundo entero.

3) Factor Económico.

Esta nueva etapa de vida, triste, fuerte e impensada nos obliga a ocupar la mente y encontrar que podemos vivir con menos dinero y menos comodidades, siendo austeros, cuidadosos, ordenados, y valorando hasta las gotas de agua que tenemos al abrir una llave. Si bien, jamás hemos tenido una programación con este nivel de cambios económicos, el gran trabajo mental es ACEPTAR CON HUMILDAD lo que tanto nos falta a que si podemos vivir con lo más básico que es el amor y la unión con nuestros seres queridos y que los alimentos son las palabras como bendigo y multiplico el bien dentro de mí. Bendigo y multiplico el bien dentro de mi familia, en mi trabajo, en mi país. La desnutrición individual o del país, se puede activar por la programación del egoísmo y falta de humildad. El cambio económico de cada uno es cuando aprendamos a activar la bondad, la generosidad y la capacidad de compartir.

La disciplina de la PNL demostró que las diferencias de las personas, más allá de sus historias personales, están solo en cuáles son las “palabras” que usan para hablar de sí mismos. Usted, ¿qué lenguaje ocupa? Descubra su respuesta. Si utiliza palabras negativas, cámbielas por antónimos u otras extremadamente opuestas; si utiliza palabras positivas, agregue grandeza a ese lenguaje.

La neurociencia (el estudio del funcionamiento del cerebro) ha demostrado que las palabras que ocupamos para comunicar lo que deseamos son claves para el bienestar. Como ya se ha dicho, el lenguaje siempre crea realidades.