Columna por: Jorge Carter, profesor de Cegratex (*)

Las personas captan sus experiencias, representaciones de la realidad, a través de los sentidos del oído, vista, olfato, gusto y tacto, es decir, la información captada del entorno es por los canales sensoriales. Información que posteriormente se transmite al cerebro para su análisis, codificación, procesamiento y almacenaje.

Son millones los estímulos que recibimos a diario y nuestro cerebro aplica un mecanismo que consiste en priorizar uno de los sentidos para procesarlos. Este orden se establece de forma inconsciente, y en función de diversos factores entre los cuales podemos mencionar la genética, educación e influencia del entorno lo que puede determinar que en cada ser humano exista un canal sensorial preferente.

Si bien esta condición se da,  los seres humanos somos capaces de cambiar de un sistema a otro, de acuerdo con la situación que se enfrente en determinado momento.

La expresión del mundo

Es a través del lenguaje que las personas expresan el modelo del mundo capturado por los sentidos. La relación entre lenguaje y los sistemas de representación sensorial son claves para una comunicación efectiva. Muchas veces podemos presenciar que dos personas no logran comunicarse, y probablemente pueda suceder que estén en diferente sistema representacional.

Luego, si deseamos mejorar nuestra comunicación o que ésta sea más más efectiva, es de suma importancia poner atención en el canal o sistema representacional de la otra persona, para adaptar nuestro lenguaje a ese canal.

Para descubrir ese canal debemos fijarnos en las palabras que usa una persona para comunicarse, las que siempre estarán asociadas a un sentido.

  • Canal visual (V), usa palabras relacionadas con la vista. Por ejemplo: «En la entrevista de mañana, veo una oportunidad para mí».
  • Canal auditivo (A), usa expresiones relacionadas con el oído. Por ejemplo: «Hay algo dentro de mí, que me dice que es mejor postergar el viaje».
  • Canal kinestésico (K), su lenguaje se basa en sensaciones, tacto, olfato y gusto. Es decir, «Lo que está ocurriendo en este lugar me huele muy mal».

 

 

(*) Jorge es coach, profesor y terapeuta, diplomado en PNL con Coaching Nivel Trainer. Ingeniero Civil en computación de la Universidad de Chile. Posee un postítulo en Gestión de Empresas para Ingenieros y un diplomado en Economía para la Infraestructura de la misma casa de estudios.